sao argentina
vanina farias sao

  Los efectos del ejercicio sobre la masa ósea han sido revisados en diversos estudios pero son difíciles de generalizar. Se suele aceptar que el sedentarismo conlleva una disminución de la masa ósea y que la actividad física ayuda a evitar la osteoporosis.(1)

La inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel mundial, y también predispone a un mayor riesgo de padecer enfermedades no transmisibles (ENT), como enfermedad cardiovascular, diabetes mellitus, cáncer (colon y mama), obesidad, hipertensión, osteoporosis u osteoartritis y depresión.(2)

La mayoría de las personas alcanzan su pico máximo de masa ósea entre los 20 y los 30 años de edad, y en general las mujeres y los hombres jóvenes que hacen ejercicio con regularidad alcanzan una mayor densidad ósea. A partir de esa edad generalmente empieza a disminuir, y se puede ayudar a prevenir dicha pérdida haciendo ejercicio con regularidad.(3)

El ejercicio no solamente mejora la salud ósea, sino que también aumenta la fuerza muscular, la coordinación y el equilibrio, lo que a su vez ayuda a prevenir las caídas y fracturas. Esto es especialmente importante en adultos mayores.(3)

En una revisión sistemótica publicada por Ian Janssen et al en el año 2010, se incluyeron 86 estudios que examinaban la relación entre actividad, acondicionamiento físico y salud en niños y jóvenes en edad escolar. El anólisis de los mismos demostró que la actividad física se asoció con numerosos beneficios para la salud. Los estudios de observación demostraron una relación dosis-respuesta, (a mayor actividad física mayor fue el beneficio para la salud). En tanto, los resultados de estudios experimentales demostraron que incluso cantidades modestas de actividad física pueden tener beneficios para la salud en jóvenes de alto riesgo, y que la misma debe ser al menos de una intensidad moderada. Las actividades aeróbicas tuvieron el mayor beneficio para la salud en general, mientras que para la salud ósea se requieren actividades que soporten peso y de mayor impacto.(4)

En cuanto a la microarquitectura ósea, en un estudio realizado por Nilsson, M et al publicado en el año 2010, se incluyeron 829 jóvenes suecos entre 22.8 y 25.7 años. Se evaluó la relación entre la actividad física y la microarquitectura ósea medida por tomografía periférica. Se encontró que los hombres con la mayor puntuación de actividad física tuvieron un mayor volumen y número de trabéculas en tibia, y los del grupo con actividad física de mayor duración tenían un mayor órea de sección cortical de tibia que los hombres sedentarios. Los autores concluyen que el grado de carga mecónica debido al tipo de actividad física se asocia predominantemente con la microestructura trabecular, mientras que la duración de la misma se relaciona principalmente con parómetros que reflejan el tamaño del hueso cortical en la zona que soporta la carga mecónica.(5)

En otra revisión sistemótica realizada por Ramírez Villada y colaboradores en Bogotó, se analizaron 63 estudios que examinaban la relación entre actividad física y osteoporosis entre el periodo 2000 y 2012. Se encontró que la actividad física de in¬tensidad media alta, con una frecuencia entre 3-4 días por semana, por periodos superiores a los seis meses incrementan las adaptaciones en la morfología ósea, especialmente cuando se incorporan ejercicios de impacto. La actividad aeróbica, ligera y poco frecuente no induce cambios importantes en el hueso. El ejercicio físico debe vincular actividades de equilibrio, concentración y memoria, ya que estos elementos disminuyen las caídas o accidentes. Los autores concluyen en la importancia del ejercicio físico en el mantenimiento e incremento del pico móximo de masa ósea, especialmente cuando se acuden a movimientos de impacto y explosivos en régimen aeróbico o anaeróbico.(6)

En cuanto al tipo de entrenamiento, los ejercicios de carga, fundamentalmente el levantamiento de pesas, estimulan mós intensamente la densidad mineral ósea que deportes aeróbicos como el atletismo y la natación. Los levantadores de peso tienen un contenido mineral óseo mayor (CMO), tanto por efecto directo sobre la formación osteoblóstica e indirecto por las fuerzas localizadas por la contracción muscular. El atletismo y la natación, deportes aeróbicos de resistencia, no suelen aumentar la masa ósea salvo en las regiones anatómicas mós ejercitadas.(1)

Por otro lado, la amenorrea secundaria al entrenamiento prolongado puede provocar una disminución del CMO en mujeres atletas, debido a los bajos niveles estrogénicos y la formación ósea disminuida presente en atletas jóvenes con consumo normal de calcio, pero con un bajo consumo diario energético y proteico, que implicaría una reducción del porcentaje de grasa corporal y/o de la masa ósea.(1)

Según datos estadísticos, en el mundo 1 de cada 4 adultos y 3 de cada 4 adolescentes (entre 11 y 17 años), actualmente no cumplen con las recomendaciones globales de actividad física establecidas por la OMS. A medida que los países se desarrollan económicamente, los niveles de inactividad aumentan. En algunos países, los niveles de inactividad pueden llegar al 70% debido a los cambios en los patrones de transporte, el mayor uso de la tecnología y la urbanización. Los niveles de actividad física también estón influenciados por los valores culturales.(7)

Debido a estos datos, la OMS lanzó recientemente un programa global para incentivar la actividad física y lograr una reducción del 15% en la prevalencia global de la inactividad física en adultos y en adolescentes para 2030. El mismo se basa en un conjunto de 20 medidas normativas que combinadas, tienen por objeto crear sociedades mós activas basado en 4 principios:

  • 1. Crear sociedades activas
  • 2. Crear entornos activos
  • 3. Crear personas activas
  • 4. Crear sistemas activos
La implementación nacional de un enfoque "basado en sistemas" requeriró que cada país identifique una combinación estratégica de respuestas de políticas para su implementación en el corto plazo (2-3 años), mediano plazo (3-6 años) y a mós largo plazo (7 -12 años).(7)

En la Argentina, el 55% de la población es sedentaria, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2013) del Ministerio de Salud de la Nación. En adolescentes de 13 a 15 años, por su parte, menos del 20% realiza la actividad física sugerida para su edad. A pesar de estas cifras, nuestro país no cuenta con un plan nacional que promueva la actividad física. Es una problemótica que requiere de la acción de los gobiernos y de un abordaje social, multidisciplinario y adaptado a las características locales.(8)

Texto completo OMS: clic aquí

 
vanina farias sao
 

Dra. Vanina Farias           
Médica Especialista en Endocrinología           
Magister en Osteología           

 
Bibliografía
1. Escalante M, Et al. Deporte y masa ósea. Reemo 2003;12(4):80-2.
2. Oms – Actividad física – reporte on line 23 de febrero 2018.
3. National Institutes of Health (NIH); pub. No. 15–7879–s.
4. Ian Janssen and Allana G Leblanc; Systematic review of the health benefits of physical activity and fitness in school-aged children and youth; International journal of behavioral nutrition and physical activity 2010, 7:40.
5. M. Nilsson, C. Et al; Association of Physical Activity with trabecular microstructure and cortical bone at distal tibia and radius in young adult men; j clin endocrinol metab, june 2010, 95(6):2917–2926.
6. Ramírez Villada JF, León Ariza HH; Revisión sistemática sobre la importancia de la actividad física para la prevención y tratamiento de la osteoporosis; archivos de medicina: vol 9 n° 13; 1-9.
7. Organización Mundial de la Salud (OMS) - Global Action Plan on Physical Activity 2018-2030.
8. Encuesta nacional de factores de riesgo (2013) del Ministerio de Salud de la Nación.
 
sao argentina
sao argentina
iof  argentina
sao argentina
 
sao argentina
Si no puedes ver este newsletter presiona aquí