Autora: Dr. León E. Litwak
El sobrepeso/obesidad (S/O) tiene una alta prevalencia y está en continuo aumento. A partir de 1990 se duplicó la cantidad de personas con obesidad adultas y se cuadruplicó la presencia de obesidad en adolescentes. 1 de cada 8 personas tiene obesidad. 2.5 billones de adultos presentan sobrepeso y 890 millones obesidad. En el año 2024 390 millones de niños y adolescentes presentan sobrepeso y 160 millones obesidad.
El tejido adiposo (TA) es un tejido muy plástico y adaptativo. Se adapta rápidamente para manteniendo niveles adecuados de energía frente a la disminución del aporte nutricional manteniendo el peso adecuadamente. Sin embargo no existen mecanismos que nos protejan cuando el aporte nutricional es excesivo o el gasto calórico está disminuido. El TA resenta además funciones inmunológicas siendo capaz de diferenciar células para regular mecanismos de curación y cicatrización. Regula el apetito y mantiene una adecuada sensibilidad a la insulina. Con el aumento de peso se produce un mecanismo de inflamación crónica que inhibe esta plasticidad y se genera un exceso de stress oxidativo del sistema retículo endoplásmico con aumento de la producción de ácidos grasos libres y necrosis celular.
El TA inflamado pierde la capacidad de reproducirse y genera hiperplasia celular que conlleva a la hipoxia. Al mismo tiempo hay un reclutamiento de macrófagos que se inflaman y circulan infiltrando el tejido adiposo omental induciendo a la producción y secreción de citoquinas (TNF alfa, IL6, IHH beta, IL 1 beta) y disminución adiponectina (única citoquina protectora). El efecto global de esta lipotoxicidad tiene consecuencias nocivas en diferentes partes del organismo tales como hígado (desarrollo de NAFLD), apoptosis de células beta en pacientes con predisposición genética a DM2, alteración de las funciones cardíacas y vasculares periféricas generando el desarrollo de aterosclerosis y enfermedad cardiovascular.
Uno de los mecanismos descriptos recientemente es una disminución de acción de la GLUT4 en el adipocito que generaría gran parte de los mecanismos descriptos. Todo esto conlleva a una Disminución de la sensibilidad a la insulina, Alteraciones endocrinológicas y disfunción en el eje gastro entero hormonal (disminución de glucagón y amilina) que generan disminución del gasto calórico aumento de apetito y aumento de peso con incremento de la insulino-resistencia. El impacto global del S/O puede dividirse en dos grandes áreas: 1) Impacto adiposo mecánico (osteoartritis, apnea de sueño, lumbalgia crónica) y 2) Impacto metabólico (prediabetes, diabetes gestacional, diabetes, gota, infertilidad, disminución expectativa de vida, ECV, HTA, dislipidemia, MAFLD/MASH). El S/O ejerce efectos complejos y a veces contradictorios sobre los huesos.
Por un lado, el mayor peso corporal incrementa la carga mecánica sobre el esqueleto, lo que puede estimular el aumento de la densidad mineral ósea (DMO) en adultos, sugiriendo un “efecto protector” contra la osteoporosis. Este fenómeno ha sido observado en múltiples estudios, donde se encuentra una asociación positiva entre obesidad y aumento de la DMO. Sin embargo, esta densidad aumentada no siempre se traduce en huesos más fuertes o saludables. La calidad ósea puede verse afectada negativamente en personas obesas debido a factores metabólicos y moleculares. La obesidad genera un estado inflamatorio crónico, caracterizado por la liberación de adipocinas que pueden promover la resorción ósea y el deterioro de la microarquitectura del hueso, aumentando el riesgo de fragilidad y fracturas. Desde una perspectiva celular y molecular, la obesidad altera el equilibrio entre osteoblastos y osteoclastos favoreciendo la pérdida ósea. Además, el exceso de tejido adiposo en médula ósea puede interferir con la formación de hueso nuevo.
La interacción entre el tejido adiposo y el óseo es compleja y aún poco conocida. Ambos tejidos comparten mediadores biológicos y metabólicos que afectan su función y salud. El S/O afecta además la salud articular, aumentando el riesgo de osteoartritis debido al estrés mecánico y la inflamación. El tratamiento del S/O se basa fundamentalmente en los cambios en el estilo de vida y en la utilización de incretinas (pertenecientes al grupo de entero-hormonas) sobre todo de los análogos de GLP-1, GIP, Amilina y Glucagon. Por una parte y al margen de sus efectos beneficiosos se ha comunicado en estudios observacionales que los agonistas del receptor de GLP-1 tendrían un efecto positivo sobre la salud ósea expresado por una disminución de fracturas vertebrales y disminución de cirugías reparadoras sugiriendo un efecto “protector” sobre la salud ósea.
El mecanismo propuesto sería un estímulo en la formación ósea con disminución de resorción balanceando la actividad hacia los osteoblastos mediante la vía de señalización RANKL/OPG, mejorando la microarquitectura regulando el metabolismo fosfocálcico mediante hormonas con impacto óseo pertenecientes al eje hipotálamo-hipofiso-paratiroideo. Además, estos productos, al reducir la inflamación crónica y la insulinoresistencia preservarían la vida de los osteoblastos reduciendo la fragilidad esquelética. Sin embargo en un reciente estudio aún no publicado se observó en el seguimiento de 146.000 pacientes bajo tratamiento con análogos de GLP-1 un incremento de osteoporosis, osteomalacia y gota.
Por otra parte el descenso de peso per se acompañaría con una disminución de la DMO. Futuros estudios deberán realizarse para establecer el uso adecuado de este tipo de medicación en relación a su efecto óseo. Además es importante observar efectos óseos de otros fármacos que complementan el tratamiento de la obesidad tales como fentermina, dietilpropion, naltrexona/bupropion, topiramato/fentermina, lorcaserin, dejando un capítulo muy especial al impacto la Cirugía bariátrica que se asocia con disminución de la DMO y aumento del recambio óseo.
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- https://doi.org/10.1038/s41591-026-04397-4
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This 2026 update integrates emerging trial evidence — particularly for weight loss and liver disease — to refine EASO’s treatment algorithm for obesity management. - https://doi.org/10.1038/s42255-023-00812-z
Gut hormone co-agonists for the treatment of obesity: from bench to bedside
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